24 "Pinina" La voz que no debía recordarse
CAPÍTULO 24 "Pinina" La voz que no debía recordarse Fue en aquella mañana de junio cuando el país entero respiraba fútbol y esperanza —eran las 10:07, hora en que Colombia enfrentaba a Yugoslavia en tierras italianas y los gritos de gol parecían conjuros contra la muerte—, que John Jairo Arias Tascón supo, sin saberlo todavía, que su imperio de sangre había comenzado a desmoronarse como se desmoronan los edificios que él mismo había volado: desde adentro, con la precisión de quien conoce dónde duele más. Le decían Pinina por aquella voz que recordaba a una niña de telenovela argentina, una voz chillona y frágil que contrastaba obscenamente con el catálogo de atrocidades que firmaba cada semana. Era una ironía que a Pablo Escobar le resultaba graciosa: que el hombre encargado de orquestar magnicidios tuviera voz de Andrea del Boca, que el arquitecto de la muerte masiva hablara como si pidiera permiso para ir al baño. Por eso casi nunca hablaba Pinina , y ese silencio...